Esta era se ha caracterizado con el avance de la tecnología. La cual se ha incorporando en los sectores privado, comercial, educacional, gubernamental y otras facetas de la vida moderna. Debido a su capacidad de facilitar y mejorar el desarrollo de muchos procesos. Sin embargo no somos ajenos a la realidad y el hecho que muchos criminales combinan diferentes técnicas, explorando el poder de la tecnología informática y el acceso a la información para sus propios beneficios.
De este modo, cada año, aumenta el número de casos de crimen informático. Los criminales ahora son más sofisticados. Por ello podríamos decir que ahora más que nunca se hace necesaria esta petición: “Del hombre de engaño e injusticia quieras proveerme escape” Salmo 43:1. Sin embargo se debe hacer mucho más que pedir la ayuda divina. El esfuerzo debe estar dirigido a desarrollar herramientas y metodologías que dificulten en lo posible la labor del delincuente informático, disminuyendo de esta manera el riesgo de ser víctimas del crimen informático.
Uno de los puntos más vulnerables y principales puntos de ataque corresponde a nuestras contraseñas. Los delincuentes informáticos aprovechan el desconocimiento del usuario no prevenido, el cual no establece contraseñas seguras. Por este motivo he recopilado un grupo de sugerencias, siendo fundamental que las tomemos en cuenta y más aún pongamos en práctica.